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La Generación X

Con C de Caudillo Por: Arturo García Caudillo    La Generación X Nos llaman la Generación X. Yo no sé
Redacción
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Con C de Caudillo

Por: Arturo García Caudillo 
 

La Generación X

Nos llaman la Generación X. Yo no sé a quién se le ocurrió ese término, probablemente al escritor Stan Lee o a su socio Jack Kirby, o quizás al multimillonario Elon Musk, la verdad no lo sé, pero ser parte de este grupo humano de los nacidos a finales de los años sesentas, significa ser parte de un colectivo que tuvo que adaptarse más de una vez a los cambios, a las épocas y a las circunstancias.

De niños jugábamos en la calle sin supervisión, pues no hacía falta, pero hoy nos da miedo dejar a nuestros hijos y nietos andar solitos. La sociedad y la vida los ha convertido en niños de cristal. Los nacidos entre 1965 y 1970 crecimos con la bicicleta vagabundo y con la Avalancha. Los partidos de fútbol eran eternos y nuestros papás nos dejaban jugar bajo la lluvia o regresar a casa totalmente empanizados. Las canicas, el changaray, policías y ladrones, y otros tantos juegos llenaban nuestras días y semanas.
A nosotros nos tocó aprender a usar la computadora, pero para cuando las inventaron ya estábamos saliendo de la universidad o trabajando y no como ahora, que los niños ya nacen con el chip instalado. Recuerdo que cuando salía de sexto año me indigné porque mi certificado de primaria estaba plagado de ochos de calificación, pero mi promedio había sido de nueve. La razón es que las computadoras de ese entonces sólo tenían un dígito y por tanto no incluían el diez. Eso mismo acababa de ocurrir en los Juegos Olímpicos de Montreal en 1976, cuando Nadia Comaneci obtuvo el primer diez de la historia, y en las pantallas apareció uno punto cero, pues los jueces creyeron que era más fácil que se entendiera que la rumana había obtenido la calificación perfecta.
En ese entonces en las casas y las oficinas sólo se conocía el teléfono fijo y los teléfonos públicos usaban monedas. De ahí viene la frase de “cuando finalmente me cayó el veinte”, haciendo alusión al momento en que la moneda caía hacia la caja del teléfono y se conectaba la llamada. Esos teléfonos de la esquina siempre tenían una fila de gente esperando a usarlos. ¡Qué tiempos aquellos! Unos años después esos aparatos usaron tarjetas y hoy son obsoletos. Es más, las nuevas generaciones ni siquiera llegaron a verlos.
Y volviendo a las computadoras. En los tiempos de la Generación X, aprendimos a usar la máquina de escribir. Los trabajos en la secundaria los hacíamos a teclado limpio. ¡Qué problema cuando nos equivocábamos! Las gomas no siempre nos ayudaban. Lo mejor eran esos papelitos con  un polvo blanco que se encimaba en las letras.
La primera vez que usé una computadora fue cuando entré a trabajar. En Televisa usaban de esas pantallas con letras verdes y podíamos mensajearnos entre compañeros. Y las impresoras no eran como hoy. Había que usar rodillos para sacar copias. ¡Qué tiempos aquellos!
Luego fueron cambiando con una rapidez impresionante. Mi primera computadora personal fue una Acer de escritorio, cuando llevaba como cinco años trabajando.
El internet no lo conocimos sino hasta que llegó el nuevo siglo. Era obligado correr del estadio Azteca o el Azul cuando había juegos nocturnos, a la redacción para escribir la crónica de los partidos de América, Cruz Azul, Atlante, Necaxa o los Pumas. Por cierto, soy periodista y mis primeros 15 años fueron como especialista deportivo, lo que me obligó a adaptarme rápidamente a los cambios y a las circunstancias. Yo creo que lo que más apreciamos fue justamente la llegada del Internet.
Lo mismo ocurrió con la telefonía, porque como les decía, los teléfonos eran fíjos, y los celulares también aparecieron en la década de los ochenta. Jacobo Zabludovski transmitió desde el celular de su Mercedes Benz los daños que ocasionó el terremoto de 1985. En ese entonces yo estaba cursando el primer semestre de la carrera de Derecho en la UNAM y no fue sino hasta 1992 que tuve acceso a un celular. En ese entonces trabajaba para Notisistema, ahí sigo y a los juegos de fútbol llevábamos el móvil, que era como un auténtico ladrillo, para poder reportar los incidentes de los juegos en el estadio Azteca. Un par de años después hice mi primer contrato con Iusacell para mi primer celular. Aún no tenía cámara y sólo servía para llamar y recibir llamadas.
Ya se imaginarán que también hubo que adaptarse a los cambios. Hoy el celular es una auténtica oficina móvil. En el IPhone grabo audio y video, edito, me comunico con centenares de personas en México y en el mundo y sin mayor costo que la renta mensual. Bueno, con decirles que escribí mi primera novela en el teléfono: “En Tierra de Ciegos, historias de Cuba”. La pueden encontrar en Amazon.
Y de la televisión qué les cuento. A los de la Generación X nos tocó verla en blanco y negro cuando éramos niños y vimos la transición a la TV a color. Estoy hablando de aparatos enormes que eran como consolas. Hoy la TV y particularmente el streaming lo miramos en el teléfono inteligente o en las tabletas.
¡Uyyy! Y de los carros que les digo. Pasamos de las lanchas esas que eran ocho cilindros en las que nos paseaban nuestros papás, a aprender a manejar en el desaparecido vochito, y hoy a tener que conectar a la corriente a los llamados autos híbridos y a los eléctricos.
¿Y saben qué es lo más gracioso de todo? Que mucho de lo que hoy vemos como cotidiano lo veíamos en las películas, en los programas de televisión o incluso en las caricaturas e imaginábamos que nosotros jamás llegaríamos a verlo, y sin embargo, lo estamos viviendo.
Y si eso nos tocó vivir a la Generación X, me pregunto qué le tocará a nuestros nietos, porque estoy contando las cosas buenas, pero no hablé de lo malo, ya que eso es otra historia.
Sobre el autor: Arturo García Caudillo es CEO de La Pluma del Caudillo, periodista con 35 años en medios de comunicación, tanto en TV como en radio y prensa escrita. También es autor de la novela en Tierra de Ciegos, historias de Cuba.

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