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El origen de la crisis en Cuba

¿POR QUÉ ES LA CRISIS EN CUBA? Por: Arturo García Caudillo Me preguntan cómo era Cuba antes de la actual
Redacción
El origen de la crisis en Cuba

¿POR QUÉ ES LA CRISIS EN CUBA?

Por: Arturo García Caudillo
Me preguntan cómo era Cuba antes de la actual crisis. La respuesta no es corta ni sencilla de explicar, porque en realidad esta crisis lleva 67 años.
Viajé por primera vez a la Isla en 1992, en pleno Periodo Especial. El Régimen llevaba años viviendo a costillas de la URSS, pero con la caída del bloque soviético, la economía cubana, que tenía años sin producir, también se vino abajo.
Comenzaron los apagones, la escasez se hizo presente y el dinero dejó de servir. Los estragos de treinta años de Revolución y de haberse convertirse en rémoras de una superpotencia se notaban en las calles, en las casas, en la infraestructura, en la ropa, en los carros, en la gente.
Y la inconformidad encontró un desfogue en la crisis de los balseros. Fidel dejó que quienes así lo quisieran abandonaran el país. Cientos murieron en el intento por llegar a Estados Unidos, pero al final miles lograron salir de la isla-prisión.

Después de unos años, y ahora con al apoyo del chavismo, en un intercambio que hoy estiman en billones de dólares, el

combustible y el dinero comenzaron a fluir, cesaron los apagones, las tiendas comenzaron a surtirse, y el CUC, o peso convertible, se volvió la moneda circulante. Las casas comenzaban a derrumbarse, pero para eso no había capital.
Al llegar el nuevo siglo una luz de esperanza comenzó a vislumbrarse. El barbú cedió la presidencia a su hermano Raúl, luego de casi cincuenta años y hubo algunas decisiones que hicieron brillar la esperanza entre los cubanos, se permitieron las mypimes, se abrió el diálogo con el gobierno de Barack Obama y todo parecía ir caminando, hasta que en 2018, Raúl Castro entregó las riendas del Régimen a Miguel Díaz Canel como presidente designado, que no electo, porque en la Cuba comunista nunca ha habido elecciones.
Fue así como lo poco que se había avanzado se desdibujó bajo la dirección de Miguel Díaz Canel, porque el dinero que entraba prefería invertirlo en hoteles, en ve de destinarlo a infraestructura o en arreglar viviendas.
El nuevo régimen impuso un absurdo reordenamiento económico que se combinó con la pandemia y la esperanza se volvió desesperanza. Ese fue el año de la represión del 11 de julio. Los jóvenes salieron a las calles de la mayoría de las provincias y protestaron en contra del Régimen. La respuesta fue la represión y su saldo: más de mil presos políticos.
Las crisis del Mariel y de los balseros se quedaron cortas comparadas con lo que se vino, o más bien con lo que se fue: al menos medio millón de cubanos volaron a Managua, en busca de la libertad. Hicieron la travesía por Centroamérica, pasaron por México y llegaron a Estados Unidos, otros más viajaron a España, Chile, Uruguay, o de plano se quedaron en México. Y no les importó vender todas sus pertenencias en Cuba. Casas, coches, muebles, ropa. Todo, todo lo vendieron con tal de salir de una isla donde no tenían nada, ni comida, ni luz, ni esperanza, ni libertad, ni presente, ni futuro ni esperanza. Nada.
Por eso, lo de las últimas semanas con el bloqueo de combustibles por parte de Trump, sólo recrudeció una crisis que ya era peor que la del periodo especial, mucho peor.
El problema ya no es el petróleo ni la escasez. El problema de quienes manejan el desgobierno, es que ya no saben cómo resolver una crisis que se viene gestando desde hace 67 años y que no sólo es económica, es social, de salud, de educación, de alimentos, de agua, pero sobre todo de represión, de falta de libertades y de cinismo.

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