Ciudad de México, domingo 8 de marzo de 2026.- Luego de cerca de diez horas, concluyó en la Ciudad de México la conmemoración por el Día Internacional de la Mujer, evento en el que participaron, de acuerdo a la Jefa de Gobierno capitalina, Clara Brugada, alrededor de 120 mil personas, aunque de acuerdo al flujo constante desde las 9 de la mañana, debieron ser muchas más.
Desde temprana hora colectivos de madres buscadoras, grupos feministas, estudiantes, campesinas, adultas mayores e incluso niñas, marcharon desde diversos puntos de la capital exigiendo justicia, libertad e igualdad. Y lo hicieron con cánticos, gritos, consignas, pancartas y graffiti.
La manifestación se llevó a cabo con tranquilidad, por lo menos durante las primeras horas. Las manifestantes recorrían reforma, avenida Juárez, 5 de mayo y/o Madero hasta llegar al zócalo, donde gritaban consignas, cantaban o mentaban madres, e inmediatamente después se retiraban, pintarrajeando las enormes vallas metálicas alrededor de los edificios de Palacio Nacional, la Catedral Metropolitana y la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
La fiesta parecía transcurrir en paz hasta que por la tarde, un grupo de integrantes del llamado Bloque Negro, lograron mover algunas de las vallas que conducían a la estación del Metro Zócalo, con la intención de colarse hasta donde estaba la policía capitalina, que en respuesta lanzó gas de los extintores. Algunas manifestantes y algunos colados, porque ya había hombres infiltrados en la marcha, lanzaron piedras, pedazos de banqueta hacia los uniformados, que respondieron con los mismos proyectiles, golpeando a más de una de las marchistas o comunicadoras que estaban en las proximidades.
Ya pasaban de las seis de la tarde y la luz escaseaba, por un lado debido a que el astro rey se ocultaba, y por el otro porque al parecer la orden fue apagar las luces en la Plaza de la Constitución y sus alrededores, para con ello dispersar a las y los manifestantes, pues ya incluso habían apedreado la sede del Gobierno de la Ciudad de México, rompiendo los cristales detrás de las rejas que protegen puertas y ventanas.
INCIDENTES MENORES: BRUGADA
Al final no se reportaron detenidos, lesionados o incidentes mayores (por lo menos hasta ahora) y el único reporte de asistentes lo publicó en “X” la Jefa de Gobierno, Clara Brugada: “Esta ciudad ha demostrado, una vez más, que es una capital de derechos y libertades, donde se respeta y garantiza plenamente cualquier expresión y manifestación. Hoy, más de 120 mil mujeres tomaron las calles de nuestra ciudad de manera pacífica, en una jornada que concluyó con saldo blanco. Reconozco y agradezco la labor de las mujeres policías que acompañaron esta movilización y salvaguardaron la integridad de todas las asistentes. Porque cuando las mujeres alzan la voz, la sociedad avanza y cuando sus derechos se garantizan, la justicia se fortalece. Lamentablemente, después de la marcha un grupo mayoritariamente de hombres, vandalizaron uno de los edificios del Gobierno de la Ciudad de México, los cuales fueron retirados por las mismas manifestantes”.
El 8M NO ES PARA FESTEJAR, ES PARA LUCHAR
Previamente, Brugada Molina aseguró que el 8 de marzo no es un día para festejar, sino para luchar:
“Este día 8 de marzo es un día de lucha, de memoria, de conmemoración y de reivindicación, no es un día para felicitar, es un día para luchar, es un día para evaluar lo que las mujeres tenemos que hacer para seguir ganando derechos en esta sociedad”, indicó en su discurso.
El acto del Gobierno de la Ciudad se vio interrumpido casi al final cuando una joven se acercó al templete para gritarle que era una persona falsa y que ni ella ni la presidenta de la República ayudaban a las mujeres: “Son una bola de mentirosas, son unas falsas, falsas, mentirosas, falsas feministas”.
Sin responder a los gritos, Brugada abandonó el lugar para regresar a su oficina.
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