Por: Arturo García Caudillo
Ciudad de México, martes 23 de diciembre de 2025.- “Es un acto mediático, la huelga concluyó hace quince años, con la resolución de la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje primero, y luego el aval de la Suprema Corte de Justicia de la Nación pues ambas instancias dieron por terminadas las relaciones laborales colectivas e individuales”, aseguró el líder del Sindicato Nacional Minero Megalúrgico Frente, Carlos Pavón, tras el anuncio de que la huelga en la mina de Cananea, había sido conjurada la semana pasada.
Sin embargo, añadió el ex diputado federal, lo que se resolvió fue el conflicto social que significada la huelga y no la huelga en sí misma: “¿Pero qué fue lo que arreglaron? Pagarles lo que les pagaban hace quince años. Ahí, de acuerdo al contrato, tenían derecho a una liquidación mejor y les pagaron conforme a lo que establece la Ley Federal del Trabajo y eso sí perjudicó”.
Incluso, explicó el sindicalista zacatecano, “lo que le están pagando a la gente ahorita son esos cheques de aquel tiempo que depositó Grupo México para el pago de la gente, eso es lo que les están pagando. Están prometiendo ahí una pensión y cosas, pero es por medio del Gobierno Federal. La cuestión es que no hay salarios caídos, no hay reinstalaciones, no hay nada. ¿Cuál huelga resolvieron? Están resolviendo un problema social no una huelga”.
Pavón Campos puso el dedo en la llaga, señalando la hipocresía del dueño del sindicato minero que maneja Cananea, el hoy diputado Napoleón Gómez Urrutia, a quien acusa de haber abandonado a su suerte a los trabajadores: “Si están hablando de justicia, yo creo que justicia sería que Napoleón regresara los 55 millones de dólares del fideicomiso minero (algo así como mil millones de pesos mexicanos), pues eso también es un faltante que pertenece a los trabajadores. Hablan de una justicia, pero ésta tiene que ser completa”.
El conflicto, agregó, se resolvió gracias a que intervino el Gobierno Federal, “pero en sí los trabajadores no ganaron absolutamente nada y si hubieran ganado la huelga, les habrían pagado quince años de salarios caídos, reinstalación y reconocimiento a su contrato colectivo, el cual se terminó hace quince años”.
Es una lástima además, concluyó, porque las prestaciones de las que gozaban los mineros no tenían comparación, “ya que era el mejor contrato que existía en la República, los atendían médicamente en Estados Unidos, les pagaban la luz, les pagaban el agua, hasta el predial les pagaban. ¿Qué fue lo que ganaron? La verdad yo no lo entiendo”.
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